martes, 3 de abril de 2012

Vía de los Gómez al Tozal de Levante

Iñaki Miró,  Guía de Montaña, Escalada, Espeleología y Barranquismo
Página web:  http://inakimiro.jimdo.com
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Vía de los Gómez al Tozal de Levante


Longitud de la escalada: 320 m; dificultad obligatoria, en mi opinión: 6b A3.
Se recomienda llevar un juego completo de friends, otro de fisureros, cordinos variados para enhebrar puentes de roca y un gancho para evitar un paso extremo y muy desplomado en el 5º largo.
Tiempo estimado para la escalada, de 5 a 7 horas.
Nº de largos: diez iniciales que ahora se realizan en once para evitar un último de casi 70 metros.
Un consejo: sobre todo para la gente joven acostumbrada a la escalada deportiva, que ve que el grado de dificultad de este tipo de vías es asequible para ellos y se meten, sin considerar otras cuestiones. La vía de los Gómez es larga, muy dura y con una dificultad psicológica añadida que le da el aseguramiento, antiguo, escaso y muy precario. Pero es una vía preciosa que se la recomiendo a todo el mundo.


El pasado sábado 31 de marzo cuatro amigos decidimos ir a escalar desde Valencia al macizo del Ponoig, en Alicante, una montaña de 1.004 m de altitud situada en el municipio de Polop de la Marina, en la Costa Blanca. Esta montaña, de fantásticas paredes calcáreas de varios kilómetros de amplitud y hasta 400 m de desnivel, es uno de los destinos más emblemáticos para los escaladores levantinos y de todo el país.


Las paredes del macizo del Ponoig forman una gran curvatura, por lo que la vista de esta montaña cambia mucho dependiendo desde dónde estemos mirando. La pared situada más al sur de todas es el Tozal de Levante- en la imagen-, un fantástico abismo rocoso de casi 250 m de desnivel y caracterizado por el gran desplome o techo rocoso que lo recorre de un lado al otro.


El punto más elevado de esta zona al que se puede llegar en vehículo es el aparcamiento del depósito de agua de Polop, allí se dejan los coches. Son las ocho y media de la mañana.


La subida hasta la base de la pared desde el aparcamiento se realiza por un cómodo sendero en el interior del bosque. 


Éste es el aspecto que presenta el Tozal desde los lugares en los que el bosque se aclara un poco en el camino de subida. Desde aquí se aprecia muy bien el impresionante desplome que corta esta fantástica pared en dos, principal responsable de que todas las vías de escalada que la surcan sean de una dificultad extrema.


La vía de los Gómez, la primera que se abrió en esta pared, terminada en septiembre de 1976 por Félix Gómez de León y A. Gómez Bohorquez, surca de manera inteligente la línea menos complicada de equipar del farallón, sorteando el gran desplome por su punto más débil.


Ya hemos llegado a pie de vía. Hemos tardado como unos tres cuartos de hora en llegar, o algo menos. No es difícil encontrar el lugar de acceso; una A grabada en la roca (el primer largo es común con la vía Amanecer) nos servirá de referencia. Mis tres compañeros: a la izquierda Paco, en el centro Rubén y a la derecha Javi.


Desde donde estamos la vista hacia el norte es impresionante: el sector del Ponoig denominado "Hadas", por donde discurren algunas de las vías de escalada más largas y conocidas de esta montaña.


Nos preparamos para escalar. Como estamos cuatro nos dividimos en dos cordadas: Rubén, que es  el más joven y el único que no conoce la vía, vendrá conmigo; Paco y Javi se encordarán juntos.


Siempre me impresiona cómo se ven desde aquí los plásticos que cubren las plantaciones de nísperos, la riqueza del valle.


El empiece es sencillo, un tramo de pared al principio tumbado, para ir buscando la travesía que nos permite acceder a la primera reunión.


Enseguida se va poniendo vertical. Este primer largo se puede catalogar de IV grado. Crecen muchos arbustos, la roca está bastante suelta y no hay seguros de ningún tipo, por lo que hay que buscar para meter algo. El itinerario tampoco está muy definido.


Por lo menos en la reunión, que es cómoda, hay un par de buenos parabolts para asegurarnos. También es la primera de la vía Amanecer. Instalo y recojo a Rubén.


Éste tarda poco en llegar a la reunión. El primer largo tiene unos 35 m. Conviene meter algún friend pequeño, la roca está algo descompuesta y aunque es fácil no hay que confiarse.


Paco también ha empezado el primer largo. Ellos vienen inmediatamente detrás de nosotros, para no alejarnos demasiado.


Empezando el tercer largo. El segundo ha sido sencillo, una travesía fácil hasta ponernos bajo la vertical de la vía propiamente dicha. La segunda reunión se hace en el tronco de un pequeño olivo que crece en la repisa.


Este tercer largo para mí es uno de los claves de la vía. Con una dificultad de 6a-, son bastantes metros, cerca de cuarenta, en diagonal hacia la izquierda, con roca mediocre, bastante vertical, de pequeñas regletas y en todo el largo sólo hay tres clavijas bastante viejas que no tienen muy buena pinta. Es una escalada que requiere mucha atención.


Pero la reunión es cómoda y está equipada con parabolts.


Los de la segunda cordada vienen pisándonos los talones. Aquí se ve un poco la chorrera negra por la que se escala, difícil y precaria.


Empiezo el cuarto largo. Al principio es una travesía sencilla hasta llegar a la vertical. la roca está bastante bie, excepto en un par de lugares. Al fondo el Peñón de Ifach.


Mis compañeros en la tercera reunión. Rubén me asegura a mí mientras Paco recoge la cuerda a Javi.


Este largo tiene también cerca de cuarenta metros, y aunque no es muy difícil sólo hay, para asegurarse, una clavija al principio. Quince metros más arriba meto un friend. Hay bastantes agujeros, pero la roca parece hueca y no da mucha confianza.


La cuarta reunión se hace en una cómoda repisa bajo el gran techo; está bien asegurada. Recojo a mi compañero.


Rubén viene tranquilo por detrás. Para él no solo es su primera vez en esta vía, sino también en esta pared mítica.


Y en seguida llega Javi también, que le ha tocado ser el primero en ese largo.


Situarse bajo estos impresionantes techos de roca abruma un poco. Si miro hacia la izquierda esto es lo que veo, y por arriba continúa desplomándose.


Y si miro hacia la derecha el panorama no cambia demasiado. Al fondo la bahía de Altea y el Peñón de Ifach.


Empiezo el quinto largo, el del desplome. Es el más duro de la vía y además el largo clave.


Rubén observa desde la reunión. Javi ya ha llegado y está escondido por ahí, detrás de la chorrera, recogiendo a Paco.


Es un desplome brutal, de A3. He leído por ahí alguna reseña que le da a este largo A1; parece mentira lo poco que sabe la gente graduar el artificial. Con deciros que hay un paso, muy desplomado, en el que hay que colocar un gancho para poder salir. Eso o una salida en libre, tipo techo rocódromo, de una dificultad que por lo menos a mí se me escapa, y la caída es sobre una chapa vieja que está a punto de salirse.


Hay pasos que son como de circo. Podéis ver las imágenes y opinar. A mitad de largo también hay una salida en libre bastante potente, no sé qué grado será, pero de primero hay que echarle un par ya que los seguros no son muy fiables.


Rubén y Javi observan desde la reunión; es un largo muy impresionante.


Pero poco a poco lo voy sacando. Quiero decir que hace unos años el escalador valenciano Pedro Pons consiguió escalar este largo completamente en libre. Que yo sepa, de momento, ha sido el único. El que conozca un poco esta pared podrá juzgar.


La quinta reunión es colgada, un tanto incómoda; pero por lo menos bien asegurada. Rubén se ríe porque ya ha dejado atrás lo más difícil.


Paco viene unos metros detrás de él, trabajándose el largo. Allí abajo a la izquierda se ve a Javi en la reunión.


El paisaje desde esta quinta reunión por encima del desplome es espectacular. Al fondo del valle el pueblo de Polop de la Marina y las urbanizaciones que lo rodean, detrás, la bahía de Altea y el Mediterráneo.


El sexto largo es una travesía horizontal de casi cuarenta metros que transcurre por una estrecha vira bajo los desplomes.


Paco ha llegado también a la quinta reunión y recoge a su segundo de cuerda; mientras tanto Rubén y él observan cómo hago el largo.


Los primeros diez metros no tienen ningún seguro, pero al fondo hay una grieta bastante buena para meter friends de tamaño mediano.


Hay un momento en el que es más fácil arrastrarse por la grieta que escalar por fuera; por eso este largo se llama "la travesía del lagarto".


A partir de ese estrechamiento se vuelve a escalar por fuera. Hay varios puentes de roca para asegurarse e incluso, un poco más adelante, un par de parabolts que son la reunión de otra vía. El largo no es difícil, se hace bien.


Ya he llegado a la reunión y recojo a Rubén; viene tranquilo, escalando sin problemas.


Paco continúa en la reunión colgada, la quinta. Su compañero está a punto de llegar. En esta foto se aprecia bastante bien la absoluta verticalidad de esta pared.


El largo no es difícil, pero en un par de lugares hay bastantes metros sin ningún seguro y conviene escalar con calma para no tener un patinazo.


Desde la sexta reunión ya empezamos a ver la cumbre del Puig Campana, la montaña más alta de esta zona de la Sierra de Aitana, con algo más de 1.400 m de altitud.


Empiezo el séptimo largo. La graduación original de este largo le da una dificultad de 6a A1, pero en mi modesta opinión es algo más.


Los primeros pasos en artificial desploman más de lo que deberían para ser simplemente A1; además, los seguros son muy precarios y están lejos, nada recomendable.


Desde la reunión, bastante cómoda, Rubén me asegura y Javi observa el largo mientras recoge también a Paco, su compañero de cuerda.


Fijaos en el desplome; no es tanto como el del quinto largo pero tira para atrás bastante. Y los pasos son difíciles.


Cuando hablo de seguros precarios a esto me refiero. Un montón de cordinos podridos enhebrando un puente de roca, y de esto hay que colgarse y asegurarse para salir después en libre. Podéis juzgar.


En este séptimo largo hay tres salidas obligadas en libre, bastante difíciles, sobre seguros viejos y precarios. Le dan sólo 6a, pero yo le daría por lo menos 6a+.


Rubén llegando a la séptima reunión. Trae cara de preocupación, el largo que acaba de hacer es duro y muy exigente.


Ya hemos superado los grandes desplomes. El octavo largo es vertical, sobre roca muy franca y adherente. La dificultad ronda el 6a, pero los seguros emplazados son viejos y muy malos.


En esta clavija con la cabeza empotrada en una grieta me encuentro con unos cordinos en muy mal estado. No quiero colgarme ni asegurarme de esto.


Así que meto un pequeño fisurero por encima, saco la navaja y corto los cordinos viejos para cambiarlos por uno nuevo al que puedo dar dos vueltas. Así queda bastante decente para los próximos escaladores. Más arriba cambio otro que también está estropeado.


Más abajo, en la reunión, Rubén se dispone a empezar el largo mientras nuestros amigos esperan. He estado parado un buen rato cambiando los cordinos viejos.


Rubén superando el octavo largo; Javi viene por detrás. La escalada de este largo es más sencilla y relajada que los anteriores.


Llegando a la reunión. En la pared podéis ver los cordinos amarillos que he sustituido.


Desde donde estamos tenemos una visión privilegiada sobre el valle. En la foto, la zona norte de Benidorm, capital de esta comarca. La verdad es que a mí que soy de pueblo me impresiona ver tal cantidad de rascacielos; fijaos en el de la izquierda, no sé cuántos pisos tendrá, pero es muy alto.


Rubén está contento, ya queda poco de vía y se ve fuera. Estamos en la octava reunión.


Paco ha llegado también. Esta zona de la pared es muy agradable para escalar; la roca es sólida y franca, no hay nada suelto, las presas son abundantes y hay cantidad de puentes de roca para asegurar.


La zona sur de Benidorm. Las torres gemelas de más a la derecha formaban hasta hace poco el edificio más alto del país; creo que ahora hay uno más alto en Madrid. Pero si los comparamos con cualquiera de las paredes que escalamos habitualmente parecen pequeños.


Rubén en el noveno largo. Éste discurre sobre una travesía que va subiendo en diagonal hacia la izquierda, de unos cuarenta metros, asegurado sólo con una clavija vieja al principio. No es muy exigente, V grado, y encuentro también varios puentes de roca enhebrados con cordinos.


Rubén llegando a la reunión. Es la novena, estamos sólo a un largo de la cumbre, ya sobre terreno más sencillo.


A lo lejos se ve el Peñón de Ifach sobre las aguas del Mediterráneo, en Calpe, otro de los lugares a los que solemos acudir a escalar regularmente.


Ya estoy fuera de la pared. Monto la reunión con una cinta sobre un bloque de roca. Este último largo, en teoría el décimo, tiene casi setenta metros desde la novena reunión, y aunque no es muy difícil, IV grado (ojo con la roca), hemos hecho una reunión intermedia en una repisa sobre la que han colocado un parabolt. En total hemos hecho once largos.


Rubén acaba de salir de la pared, ¡por fin!, ya hemos terminado la vía.


Mientras esperamos a nuestros amigos nos hacemos la foto de cumbre con la cámara en automático. Estamos cansados.


Ya ha llegado Paco también y, mientras se lía un pitillo, a Rubén le toca recoger a Javi


Son pequeñas satisfacciones que nunca entenderé, pero por lo visto deben compensar.


Ya estamos todos en la cumbre y recogemos el material, todavía queda la bajada, que no es sencilla.


Paco nos hace una foto de cumbre. hasta ahora hacía buena temperatura, pero aquí arriba sopla un airecillo fresco que nos obliga a ponernos las sudaderas.


El descenso se realiza al principio caminando, por la vaguada formada entre el Tozal de Levante y la Torre de Enmedio.


La vaguada se va convirtiendo en un barranco lleno de vegetación. Cuando llueve por aquí baja todo el agua de las cumbres.


Y llegamos a los rápeles. El barranco termina en un volado de noventa metros de altura que se bajan en tres rápeles. Hay que localizarlos, según se baja, un poco a la izquierda del camino del agua.


El primer rápel es corto, de unos 15 metros, y tumbado. El segundo ya se pone muy vertical y el tercero, de casi cuarenta metros, es completamente volado.


Ya estamos llegando al valle, lo tenemos justo debajo de nosotros.


Javi terminando el segundo rápel. Ya tenemos ganas de llegar abajo.


El último rápel es completamente volado. La verdad es que es impresionante ver este contraluz contra la bahía de Altea.



Ya estamos todos abajo. Sólo queda recoger de nuevo las cuerdas y bajar al coche. La verdad es que estamos cansados y ya tenemos ganas.


El descenso es evidente, cuesta abajo. Al fondo se ve el Tozal y el camino utilizado para bajar; primero la pendiente trasera buscando la vaguada, y en la parte inferior el cortado por donde se hacen los rápeles. Cuando llegamos al coche, al final, hemos estado nueve horas y media de actividad sin parar, entre subir la pendiente, escalar y el descenso. Estamos deshidratados; la verdad es que nos hemos entretenido mucho escalando cuatro personas y sacando fotos. Pero hemos disfrutado como locos.

3 comentarios:

  1. Tiene razón el viejo cuevero: las fotos ilustran muy bien la escalada. Esta vía se vé muy completa, con pasos de diferente dificultad. Los rápeles de bajada, soberbios! Me encanta cuando el regreso es así. Bueno, pues agradecerte que sigas deleitándonos con tus aventuras!. Saludos.

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  2. Impresionada...Adrenalinico total...felicitaciones chiquillos, hay que tener agallas para atreverse a tanto...me encantaria tener una experiencia asi...
    La foto de la sombra colgando es fantastica...super...los felicito de nuevo.

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