viernes, 3 de agosto de 2012

Cuevas y Simas  de  Bizkaia

Iñaki Miró
Guía de Montaña, Escalada, Espeleología y Barranquismo
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Cuevas y Simas de Bizkaia
2ª parte


En la primera entrega de este reportaje sobre las cuevas y simas de Bizkaia (en este mismo blog, febrero 2012) hablamos de las principales cavidades de Itxina y Gorbeia; en este reportaje completamos el resto del territorio, visitando las principales zonas kársticas de la provincia.
La mayoría de las fotos son del autor, aunque algunas son muy antiguas, escaneadas de diapositivas con más de 30 años de antigüedad. Han colaborado también con material fotográfico algunos amigos a los que quiero mostrar desde aquí mi agradecimiento:
Roberto F. García, del grupo Espeleofoto (bellas imágenes de las excéntricas del sistema Atxuriaga y de espeleobuceo)
Félix Martínez, del grupo Cueveros.
Manuel Carrión, del grupo Cueveros.
Alfredo Lucas, del grupo Cueveros.
Y también he utilizado algunas topografías y fotos (libres de copyright), obtenidas de Internet.


El paisaje del territorio oriental de Bizkaia, donde encontramos las comarcas de Busturialdea y Lea-Artibai, forma un conjunto de valles y colinas donde se entremezclan bosques y prados mostrando una paleta de colores donde destacan todos los tonos del verde.


La cueva más conocida y turística de la comarca es Santimamiñe, abierta en la ladera del monte Ereñozar, de 448 m de altitud, en el barrio Basondo de Kortezubi.
En la actualidad se encuentra cerrada con una verja y su visita regulada con guía, por encontrarse en su interior un yacimiento con restos y pinturas rupestres del Paleolítico superior, período Magdaleniense.


En el interior de la cueva, concrecionada con innumerables formaciones de calcita, podemos encontrar más de 50 pinturas en diferentes localizaciones. Por ello, en julio de 2008 fue declarada Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.


En la imagen, un bisonte. La cavidad, amplia y plagada de formaciones, tiene un desarrollo de 365 m de longitud.


En algunos lugares de la costa del territorio de Bizkaia se dan también fenómenos kársticos modificados posteriormente por la actividad erosiva del mar, como los túneles y arcos naturales del peñón de Gaztelugatxe, coronado en su cima por la ermita de san Juan. En el círculo rojo, una de las bocas de un túnel natural que atraviesa la península de lado a lado.


En los acantilados calcáreos del cabo Ogoño, de varios kilómetros de longitud, entre la playa de Laga y el pueblo pesquero de Elantxobe, se pueden ver bastantes cuevas que abren sus bocas sobre el mar, encontrándose incluso una submarina de más de 80 m de longitud. La cumbre de esta gran pared rocosa, de 305 m de altura, recibe el nombre de Atxurkulo.


Algunas de estas cuevas, como las de Hegaluze, se confunden con arcos naturales.


El paisaje siempre verde de la campiña vasca esconde numerosas zonas con suelos calizos que a veces no muestran un paisaje kárstico convencional, donde sin embargo las aguas subterráneas han formado en algunos lugares cavidades de gran desarrollo.


Como esta cueva de Armiña o la cercana boca de Lamiñen- en el municipio de Amoroto, que se abren cercanas a la carretera que une las poblaciones de Markina y Lekeitio-, pertenecientes ambas al sistema Laminetako.


La cavidad tiene un desarrollo de 4.800 m de longitud que se abren en dos pisos, el superior fósil, correspondiente a Armiñako Koba, y el inferior activo, de Lamiñen Koba.


En algunos lugares el piso superior está semicolmatado de bellas formaciones.


Y en el inferior, dos arroyos diferentes recorren sendas galerías con forma de diaclasa o grieta vertical.


Este sistema está plagado de bellas formaciones donde la calcita se viste de los colores más puros.


Esta pequeña sala, que tuve el honor de ser el primero en admirar hace más de treinta y cinco años, está completamente cubierta de bellas formaciones, coladas y gours.


También en el piso superior hay galerías estrechas y secas, con fondo de arena, incluso algunas gateras y grietas verticales por donde el paso es difícil.


Es una sala impresionante, de pequeñas dimensiones, donde te quedas extasiado contemplando las formaciones, como si fuera el Versalles de las profundidades.


Los dos ríos o arroyos del piso inferior activo, que vierten sus aguas a la cuenca del río Lea, en verano llevan poca agua, pero en época de lluvias pueden pueden ir muy crecidos, llegando incluso a sifonarse en algunos lugares.


En la Sala de los Gours, el nivel de colmatación por crecimiento de las formaciones es elevado, además de ofrecernos un espectáculo de increíble belleza.


Estrechas estalactitas tubulares con engrosamientos poco corrientes de ver.


Un poco más al sur, en la comarca del Duranguesado, encontramos dos cordales montañosos paralelos, que forman algunas de las cumbres más emblemáticas del territorio, como Anboto, Alluitz, Mugarra (en la imagen, 964 m de altitud), y los macizos kársticos de Aramotz y Eskubaratz. En la cara norte de esta montaña, Mugarra, a media ladera, se abre la boca de la sima Arriluzea, de 270 m de profundidad, récord de la comarca.



En la cara sur del monte Anboto, de 1.331 m de altitud, sobre esta bella imagen del pueblo de Aramaio ya en territorio alavés, encontramos algunas pequeñas cuevas y abrigos; pero sobre la ladera que se ve a la derecha de la imagen se abre una estrecha sima sin nombre de más de 100 m de profundidad.


Aunque en esta región no hay cavidades con grandes desarrollos, sí encontramos numerosas cuevas y simas de dimensiones medianas y pequeñas, y multitud de abrigos y pequeñas cuevas con importantes yacimientos paleontológicos. Esta gran arcada natural, llamada Gentil Zubi, o Puente de los Gentiles, en el municipio de Dima, es lo que queda de una gran galería subterránea que en su día se derrumbó. A su vera derecha encontramos dos cuevas, Gentil Zubi I y II, y un abrigo natural que posee un importante yacimiento de sílex y otros restos prehistóricos.


La cueva de Baltzola, muy conocida en la región, cercana a las anteriores y con una galería bastante grande en su interior, también ha sido excavada encontrándose un yacimiento en su interior. Tiene un desarrollo horizontal de 2.140 m.


El río Abaro, que recorre la zona alta del valle, es causante y formador directo de varias importantes cavidades.


Como este túnel kárstiko de Abaro, de grandes dimensiones y más de 100 m de longitud, recorrido en su interior por el río del mismo nombre. Poco más allá de la salida del túnel el río se sume en un agujero, la sima de Abaro.


Las aguas del río Abaro surgen más abajo por la cueva de Gentil Zubi, formando una travesía subterránea de medianas dimensiones pero muy bonita, con un paso muy estrecho en la unión de las dos cavidades, que tuve el honor de ser el primero en forzar hace algo más de 35 años. Acabo de leer en una Web que miembros del grupo  espeleológico Gema fueron los primeros en realizarla en el año 94, cuando yo ya la había hecho por lo menos 15 años antes.  En la imagen, mi compañero Isidro realizando la travesía.


El cordal montañoso orientado de sur a norte que separa el valle de Galdames de la cuenca del río Ibaizábal- Nervión, forma uno de los macizos calcáreos más importantes y con más cavidades del territorio. En la imagen, el valle de Galdames.


En la actualidad, los grupos espeleológicos de la zona, en sucesivas exploraciones, han conseguido unir las galerías de la cueva de Arenaza con las de la sima de Artekona y las más altas de Rosario, Hoyo de Ganerantz y Arnabal- además de tener conexiones con varias galerías de minas hoy abandonadas-, formando un enorme complejo subterráneo de 30.340 m de longitud y 527 m de desnivel llamado Sistema Subterráneo Atxuriaga.


La principal cavidad del complejo, y la más conocida, es la cueva de Arenaza, que se abre al valle de Galdames. Conocida de antiguo, esta cavidad conserva en su portal de entrada un importante yacimiento paleontológico. En la actualidad está cerrada con una verja.


Poco más allá de la entrada y a través de una larga y estrecha galería que se abre a mano derecha, se llega a la sala de las pinturas, un pequeño nicho que los primitivos habitantes del valle adornaron con varias pinturas rupestres. En la imagen, figura de una cierva.


La cueva de Arenaza consta de una galería principal de varios kilómetros de longitud y varios pisos de galerías secundarias que forman una intrincada red, donde se pueden encontrar rincones de una belleza extraordinaria.


Aquí el espeleólogo observando un enmarañado colgante de estalactitas excéntricas.


Hay muchas teorías sobre la formación de las estalactitas excéntricas, un capricho de la naturaleza que rehuye las leyes de la gravedad. Probablemente tenga que ver con las corrientes de aire, tensión superficial de la película de agua carbonatada y otras variables, pero el resultado es espectacular. En la imagen, el veterano espeleólogo Manuel Carrión, de Madrid, del grupo Cueveros.


La zona alta de este cordal montañoso es lo que llamamos los montes de Triano, incluidos dentro de lo que se ha dado en llamar Cuenca Minera de Bizkaia, donde las emanaciones de vapores ferrosos, a lo largo de millones de años, fueron transformando el carbonato cálcico de la roca en carbonato de hierro o siderita, y otros metales ferrosos.


Hoy en día el laboreo de minas ha desaparecido, agotadas las vetas de mineral con mucha ley, pero por todas partes son más que evidentes los túneles, bocas de minas y caminos donde transitaban reatas de mulos arrastrando vagones de mineral.


Antiguos vaciados de mineral han sido rellenados de agua formando embalses y pequeñas lagunas, y muchas de las minas se excavaron a partir de las innumerables cuevas que existían de forma natural en la zona.


En algunos lugares de las zonas altas se dan fenómenos de modelado kárstico exógeno, como estas formas  tan particulares de lapiaz, entremezclados con mucha vegetación y bosques.


Hace unos cuarenta años, en la década de los 70, comenzamos aquí a practicar este apasionante deporte-ciencia. Recorríamos la comarca y explorábamos de manera indistinta tanto las cuevas como las minas ya abandonadas.


Con escaso conocimiento y medios rudimentarios, aunque derrochando energía y entusiasmo, nos metíamos por todos los agujeros que encontrábamos.


Explorando así muchas cavidades que ni siquiera tenían nombre y nadie jamás había hollado antes.


La cordillera de los montes de Triano desde el valle de Galdames, al oeste, tiene el aspecto que se ve en la imagen: laderas rocosas cubiertas de bosques y matorrales. Por esta zona también abren sus bocas numerosas cuevas y minas, como la cueva-mina de Urallaga, o de La magdalena, a la izquierda, o la impresionante y gigantesca grieta que se observa a la derecha, bastante lejos. En realidad no es una sima natural, sino el vaciado de una veta de mineral, sistema de trabajo bastante común en la zona. Hay alguna con casi 100 m de profundidad.
La cumbre rocosa que se ve en la lejanía es el pico de la Cruz, de 802 m de altitud, uno de los más altos de la región.


Boca de la cueva-mina de Urallaga, o de La Magdalena. Es una de las grutas más grandes de la zona,  conocida de antaño, y en la época dorada de la minería del hierro instalaron en su galería principal un tendido de raíles y vagonetas tiradas por mulos para extraer el mineral que encontraron en su interior. Las galerías naturales de la cueva y las artificiales de la mina están entremezcladas formando hoy en día una intrincada red subterránea.


En el interior del portal de la gran cueva encontramos esta ermita erigida para la advocación de la santa María Magdalena. Todos los años, el 22 de julio, los vecinos de los pueblos cercanos acuden en romería hasta esta ermita. En la pared exterior encontramos una placa en la que se puede leer:
     "El respeto de este lugar recuerda la oración y la sangre del minero que esta tierra fecundó"
Apenas a medio kilómetro de distancia, en la misma ladera, se puede visitar un poblado minero abandonado.


En la cueva todavía podemos ver galerías naturales muy bien conservadas, donde encontramos extrañas formaciones, como esta colada tubular por el interior de la cual cae de continuo un chorro de agua.


Hay que decir que estas fotografías son del año 1976; originales en blanco y negro escaneados para este reportaje.


En aquella época explorábamos todos los rincones que encontrábamos, tanto galerías naturales como artificiales.


Encontrábamos bellas salas con formaciones espectaculares, como esta columna a punto de formarse. En la actualidad, la cueva de Urallaga se ha unido a través de un estrecho paso inundado, de aguas enlodadas, a la cueva Eskatxabel, dando paso a un sistema único de 6.512 m de desarrollo y 118 m de desnivel.


En la parte alta de la ladera, 100 m por encima de la boca de la cueva, encontramos esta gigantesca grieta de más de cien metros de longitud, hasta 20 m de anchura en algunos lugares y casi 100 de profundidad.


Y por el interior de la galería principal de la cueva llegamos con facilidad a la base de esta gigantesca grieta, que no es natural, sino un enorme vaciado de siderita, carbonato de hierro. Como veis, los mineros dejaban enormes puentes de roca sin escavar que servían de estibación para que no se derrumbaran las paredes laterales. Es una visión impresionante, que sobrecoge, sobre todo cuando tratas de imaginar a los mineros trabajando en semejantes condiciones.


Fuera ya de la cuenca minera, viajando hacia el oeste de la provincia, encontramos el macizo kárstico de Los Jorrios, en el municipio de Trucios y enclavado en el Parque Natural de Armañón. Con 16 km2 es uno de los más extensos del territorio, aunque una gran parte se haya en Cantabria. Por el oeste linda con el valle de Karrantza.


Desde la cumbre del pico Los Jorrios, de 837 m de altitud, vemos la ladera este del monte Armañón, 854 m de altitud, que da nombre al parque natural.


Entre los años 1975-76 pasé todo un invierno en este macizo haciendo campaña con el desaparecido G.E.V. - Grupo de Espeleología Vizcaíno- dependiente de la Diputación. Todos los fines de semana explorábamos y topografiábamos las cavidades que íbamos descubriendo. Vivíamos en una cabaña similar a ésta, cedida amablemente por un pastor.


En la cabaña guardábamos los arreos de exploración, dormíamos y comíamos también. Apenas tengo documentos gráficos de esa campaña, puesto que no sacábamos fotos.


Pero fue una buena época, la transición entre las viejas escalas metálicas electrón y la exploración a cuerda única, con los primitivo jumars o puños de progresión. También entraron los primeros spits que venían de Suecia, y  aquí aprendimos a utilizarlos, abandonando así la utilización de las primitivas clavijas de hierro.


El macizo de Los Jorrios tiene muy pocas cuevas de progresión horizontal pero sí infinidad de simas de desarrollo vertical. Dos de ellas tienen más de 300 m de profundidad: la Torca del Picón, la más profunda, y la Torca de la Mazuela (en la topografía). A esta última sima fui el primero en bajar con el sistema de cuerda única, anteriormente se había explorado únicamente con escalas. Pero solamente llegábamos hasta la gran sala, la continuidad hasta la máxima profundidad fue un logro del grupo Esparta de Barakaldo,  después de forzar un paso muy estrecho.


Esta sima, que bauticé la Torca del Desengaño, de 221 m de profundidad, la encontré, exploré y topografié un día que buscaba precisamente la anterior Torca de la Mazuela. A veces el mal tiempo y la niebla hacen que nos perdamos en la montaña y nos deparan fantásticos descubrimientos como éste.


En la zona baja del macizo hay numerosas surgencias, como ésta de la cueva de la Mora, en el barrio de Basinagre, que siempre han llamado la atención de los espeleólogos. En el año 2005, tras varios intentos previos, un equipo conjunto de espeleobuceadores de los grupos Burnia y Tritón, descendieron hasta un estrecho laminador a la escalofriante profundidad de 111 m, explorando así uno de los mayores pozos subacuáticos conocidos.


Los espeleobuceadores preparándose para sumergirse en el sifón de la cueva de la Mora.


Parte del equipo de exploradores celebrando el éxito conseguido.


El siguiente valle, el más occidental del territorio histórico de Bizkaia, el de Karrantza, lindando con Cantabria, es también el más extenso de la provincia. Precisamente los dos cordales montañosos que lo separan de la vecina provincia, al norte y al oeste, separados por el desfiladero que se aprecia en la imagen, es donde se ubican las principales y más grandes cavidades del valle.


En el centro y la zona sur del valle, donde encontramos las cumbres más elevadas de la región, la roca caliza es sustituida por terrenos margosos tapizados de bosques de hayas y pinos de repoblación, terrenos donde no se forman cavernas.


La cumbre que se aprecia en el centro de la imagen es el pico Ranero Picón del Carlista, de 729 m de altitud. En su interior se haya la Torca del Carlista, una sima de 355 m de profundidad que tiene una de las salas subterráneas más grandes del mundo, con 500 m de longitud, 200 m de anchura y 90 m de altura en su zona más alta.



Esta topografía, la más conocida del Carlista y que todos los espeleólogos utilizan, fue hecha por los G.U.M., Grupos Universitarios de Montaña, a principios de la década de los 70.


El acceso a la boca de la sima se hace caminando desde la cantera de dolomía que se encuentra más arriba del barrio de Ranero.


La gruta por dentro es gigantesca y tiene rincones espectaculares, plagados de estalactitas excéntricas.


La sala interior, sala GEV,  es tan grande que tenemos que acercarnos a los bordes de la misma para poder apreciar sus verdaderas dimensiones.


Encontramos columnas gigantescas de hasta treinta metros de altura, que ayudan a sostener la bóveda.


Con rincones de una belleza espectacular.


Hemos entrado en numerosas ocasiones a esta cavidad, algunas veces incluso a vivaquear en su interior, pero siempre resulta sorprendente.


La salida de la cueva, primero 90 metros de vertical absoluta en la inmensidad de la gran sala y después otros 60 m por una grieta que sale casi a la cumbre de la montaña.


Esta foto es del invierno 1976-77, época de enconadas reivindicaciones políticas en el país. Estábamos en el Grupo de Rescate en Montaña de la Cruz Roja de Bilbao. Yo soy el segundo contando desde la derecha. En esta ocasión pasamos dos días en el interior de la cavidad.


Mucho más pequeña, pero tan cercana a la anterior que hay incluso un proyecto para horadar un túnel desde su interior y transformar la gran sala de la Torca del Carlista en una cueva turística, es la cueva de Pozalagua. Una curiosa formación: "la culebrita".


La cueva de Pozalagua consta prácticamente de una única sala de forma alargada y tapizada de formaciones. En la cueva se encuentran varios casos de estos con roturas de columnas, que se cree han sido debidos a antiguos movimientos sísmicos.


El techo de la sala está tapizado de miles de estalactitas excéntricas de curiosa formación.


Crecen en todas direcciones despreciando las leyes de la gravedad, creando una estampa de una indiscutible belleza plástica.


Aunque pequeña, es una cavidad famosa por sus formaciones. En la actualidad está cerrada con una verja, iluminada artificialmente y la visita, en grupos, es guiada.


Una nutrida representación del grupo Cueveros en la boca de la cueva de Santa Isabel. Esta cavidad, también conocida de antaño, se abre cerca de la carretera de acceso al barrio de Ranero y un par de kilómetros por debajo, en la misma ladera donde se abre la cueva de Pozalagua.


La cueva de Santa Isabel de Ranero es una cavidad pequeña, con apenas medio kilómetro de recorrido  que se desarrolla en dos pisos diferentes, pero con galerías y salas de tamaño considerable.
La cueva en origen es de desarrollo fósil, con innumerables formaciones de impresionante belleza.


El único problema que tiene esta cavidad es que el acceso, fácil y conocido de antaño, ha hecho que sea muy visitada y no siempre por gente respetuosa con la Naturaleza. Se encuentran muchas formaciones rotas e incluso varias pintadas en la zona de la entrada.


Al otro lado del desfiladero que forma el río Karrantza, encontramos un cordal montañoso formado por las cumbres de la peña del Mazo, 823 m, y la peña del Moro, 821 m. En la zona alta encontramos pocas cavidades de desarrollo horizontal, pero algunas simas de gran profundidad. En la foto, dos veteranos del grupo Cueveros, Félix Martínez y Manuel Carrión, se preparan en la boca de la mina Txomin.


En la vertiente cántabra de este cordal montañoso encontramos el pequeño municipio de Lanestosa, todavía en territorio bizkaino. En el barrio de Sangrices se abren las bocas de unas cuantas minas de galena abandonadas; una de ellas, con dos entradas diferentes, es la que llamamos coto Txomin.


La particularidad de esta mina es que los mineros, al excavar las galerías en su interior, encontraron una decena de pozos naturales o simas de grandes dimensiones, que ellos llamaban "soplaos".


Uno de estos soplaos es la torca bautizada como Txomin IV, con un impresionante pozo de 235 m de vertical absoluta. Por un lateral del mismo pozo, bajando por una vertical de 130 m, encontramos la impresionante Sala Blanca, completamente tapizada de cristales de calcita y aragonito de nívea blancura.


A través de las galerías de la mina, llegamos a un estrecho conducto que nos lleva al impresionante soplao de Txomin IV. Debajo de nosotros se abre un espectacular boquete de 270 m de profundidad, como un rascacielos de noventa pisos.


Instalamos las cuerdas y comenzamos a bajar. Las paredes están tapizadas de coladas y formaciones de reconstrucción.


Pero el esfuerzo del descenso merece la pena. La sala blanca es como una gigantesca geoda tapizada de cristales en su interior.


Todo, estalactitas, estalagmitas, coladas, racimos de cristales de aragonito y calcita; todo es completamente blanco.


Impresionantes y bellas formaciones difíciles de encontrar en otras cavidades, y que por sí solas compensan el esfuerzo.


Y con esta imagen de la sala blanca terminamos este reportaje sobre las cuevas y simas de Bizkaia. Espero que os haya gustado.









8 comentarios:

  1. Pues si señor,me ha gustado,buena historia que algun recuerdo me trae de una epoca algo posterior ,los 80 ,y mucho mas modesta en cavidades , pero una inolvidable epoca.Un gran trabajo de recopilacion de imagenes historicas que para mi no desmerecen de las magnificas fotos actuales y notase una vez mas el amor que tiene este menda por su tierra ,amor que no es excluyente ,invita a todo el mundo a amarla tambien !buen trabajo socio !

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  2. Vaya curro que te has pegado!. Me ha gustado mucho. Me lo he descargado para mis archivos, y leerlo mas tranquilamente. Las de pinturas rupestres las conozco, de cuando se entraba en ella libremente y estudiaba Prehistoria.Me encanta tu tierra. Tengo muy buenos recuerdos de ella. Un abrazo.

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  3. Magnífico trabajo, Felicidades Iñaki.
    Un abrazo.

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  4. Un Saludo Iñaki buen trabajo y para lo que precises aquí estamos.
    Roberto F. García
    wwww.espeleofoto.com

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  5. Victor Porte Sancho.28 de febrero de 2015, 3:03

    Muy bonito reportaje sobre las cavidades y simas de Bizkaia. Me encantaria poder recorrer algun dia alguna de estas simas que aqui describes con tanta pasion. No soy muy adicto a leer la verdad, tambien he dedecir por que hoy en dia encuentro pocas cosas que me llamen la atencion como para dedicarle un rato en hacerlo, pero tu blog me tiene fascinado. Ojala pudiera tener los conocimientos y medios que tu tienes para poder seguir tus pasos. Siempre me ha gustado mucho la montaña y los deportes que la rodean, y hace unos años empece a descubir el barranquismo y la espeleologia y me lleve una grata sorpresa. Aunque no pueda practicarlos ni por asomo todas las veces que quisiera. Muchas gracias por acercarnos la grandeza de la montaña tanto en sus cimas mas elevadas como en las mas profundas que aunque escondidas son de igual o mayor belleza que las que se dejan ver. Consigues que me emocione al descubrir nuevos parajes. Te mereces todo mi respeto tanto tu como todas las personas que entregais tanto tiempo y sacrificio en explorar y acercar la pasion por la naturaleza al resto de los mortales. Grande Iñaki, un calido abrazo desde Zaragoza. Fdo: Victor Porté.

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