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sábado, 23 de febrero de 2013

Vía Rockabilly al Tozal de Levante

Iñaki Miró
Guía de Montaña, Escalada, Espeleología y Barranquismo
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Vía Rockabilly al Tozal de Levante



El Tozal de Levante- denominado por los lugareños con el nombre de Single de Gaspar-, una de las cumbres subsidiarias del monte Ponoig, nos muestra en su ladera sudeste una fantástica pared vertical de más de 200 m de desnivel.


Desde los pueblos de La Nucia y Polop, en la comarca de la Marina Baixa, Alicante, el Ponoig (1.181 m de altitud), destaca como una gigantesca mole rocosa de casi 500 m de desnivel, destino por excelencia de los escaladores de la zona.


El pueblo situado bajo la mole del Ponoig es Polop, en la comarca alicantina de la Marina Baixa. La plaza principal del pueblo, en la imagen, es conocida internacionalmente por sus fuentes, donde 221 chorros manan continuamente, desde principios de los años 70, día y noche, el agua clara de los manantiales Sirer y Terrer, que brotan en la rambla de Polop. 


El pasado 29 de diciembre mi amigo Javier Zaragoza y yo nos acercamos desde Valencia con la intención de hacer una vía de reciente apertura al Tozal de Levante: la Rockabilly.


Subimos con el coche hasta el aparcamiento del helipuerto, situado bajo la pared este del Ponoig. Como son vacaciones de Navidad y hace buen tiempo se han acercado a esta montaña escaladores de otras zonas.


Enseguida preparamos el material y comenzamos el acercamiento hasta la base de la pared.


Nada más dejar atrás el aparcamiento encontramos un cartel que indica el camino hacia el Collado de Llamp, situado entre los macizos del Ponoig y el Puig Campana, situado a 1.186 m de altitud.


El sendero hacia el collado, bastante cómodo, discurre por un bello bosque de pino Laricio.


Enseguida cogemos altura y empezamos a ver las paredes de la vertiente sur, a la derecha la del sector Hadas del Ponoig y a la izquierda la pared que los escaladores llamamos Torre de En Medio.


Y poco más arriba vemos por fin la fantástica proa que forma en su lado derecho el Tozal de Levante, que, aunque vista desde aquí parece una cumbre independiente, en realidad pertenece también al macizo del monte Ponoig, como todas las demás.


Mirando hacia atrás, desde donde estamos, la vista sobre el valle es impresionante. Los cultivos de nísperos de Callosa d´En Sarrià, cubiertos con redes para protegerlos de las heladas y el granizo, forman un extraño paisaje. Al fondo vemos el accidentado perfil de la Sierra de Bernia.


La vía Rockabilly es la última que ha sido abierta en esta pared, y se debe a la visión y el esfuerzo de los escaladores Emilio Hidalgo y Pascual Castillo, en marzo del 2012. Se puede escalar completamente en libre con un grado máximo de 7b en un tramo de 8 m en el quinto largo. El grado obligatorio de la vía es 
6a-A1.


Llegamos a la base de la pared en poco más de media hora caminando. Sacamos los trastos de la mochila, nos encordamos y empezamos a escalar.


El primer largo empieza con una trepada de V grado pero enseguida se accede a un pequeño diedro diagonal hacia la izquierda que tiene una dificultad de 6b+.


Normalmente solemos escalar a largos, intercambiando el puesto de primero de cuerda, pero Javi está lesionado de un tobillo y no quiere arriesgar una caída que podría hacerle más daño, por lo que decidimos que yo haré la vía entera de primero.


Esta zona es complicada, bastante difícil y además te pilla un poco frío al ser el primer largo, por lo que cuesta más. Pero voy resolviéndolo.


La vía está totalmente equipada con diversos materiales, con muchas clavijas caseras, lazos de cuerda en los abundantes puentes de roca e incluso algunos parabolts.


Javi en la repisa donde está instalada la segunda reunión.


El tercer largo empieza también en una placa difícil de 6b+; pero la roca es muy franca y escalamos a gusto.


Como podéis ver la segunda reunión está instalada en una repisa muy cómoda.


Ya he llegado a la tercera reunión, también en una repisa amplia, y recojo cuerda a mi compañero.


El tercer largo tiene unos movimientos muy estéticos y bastante potentes para superar una pequeña barrera de desplomes.



El largo, aunque no excesivamente difícil, es duro y de vez en cuando conviene descansar.


La vía Rockabilly es la línea de escalada más accesible para superar la pared del Tozal de Levante, pues va sorteando de manera elegante los grandes desplomes de la pared evitando así los engorrosos largos de escalada artificial.


El cuarto largo, como se ve en esta imagen de la salida de la reunión, es el mejor ejemplo de lo anteriormente explicado, pues da un gran rodeo para evitar un espectacular desplome hasta situarnos justo encima de él.


La tercera reunión se hace debajo del desplome y la salida del largo se hace en travesía.


Es una travesía espectacular, bien asegurada, en la que disfrutamos escalando.


Desde donde estamos vemos a una cordada en el perfil de la vía Amanecer, a nuestra izquierda.


A este largo le dan sólo una dificultad de 6b, pero la verdad es que hay que superar una zona ligeramente desplomada que se hace muy dura.


Desde donde estoy, la imagen que me ofrece Javi colgado de un par de parabolts en la reunión es espectacular, con el valle al fondo.


En muy pocas paredes del mundo se pueden superar estos grandes desplomes sin los aparatos de escalada artificial, el Tozal es una pared muy especial.


Hay buenos cantos para agarrarse, pero se hace duro y por lo menos para hacer una buena foto hay que colgarse y posar.


Da igual las veces que repitamos estas vías u otras a las mismas paredes, las sensaciones son siempre igual de agradables y disfrutonas.


El paso de entrada a la cuarta reunión es delicado, pero se hace sin problemas.


Lo bueno que tiene esta vía es que casi todas las reuniones son cómodas y al estar aseguradas con parabolts dan una gran sensación de seguridad.


Normalmente en esta paredes solemos escalar casi siempre solos, pero como estamos en Navidad hay bastantes compañeros en otras vías. En la imagen Eli, de Barcelona, en el desplome artificial de la vía Danza Invisible, muy cerca de donde estamos nosotros.


El quinto largo empieza en un pequeño desplome que superamos con la ayuda de los estribos.


Más tarde se pone vertical, superando una zona muy asequible de V grado, con buenas presas.


Javi no se pierde detalle del largo.


Algo más arriba, la segunda parte del largo discurre por una placa vertical con cantos muy pequeños donde encontramos la máxima dificultad de la vía: 7a+.


Los últimos pasos antes de la reunión son más asequibles a la par que estéticos.


La quinta reunión, en una repisa bastante cómoda, es común con la vía Tijuana Brass. Vemos también el equipamiento antiguo y bastante precario de la vía.


Mi compañero entrando en la quinta reunión.


El sexto largo empieza por una placa ligeramente desplomada de 6a+ hasta entrar en una una travesía hacia la derecha donde hay un posible escape a la vía Danza Invisible.


La sensación de "patio" que tenemos a esta altura es impresionante.


La segunda parte del largo y la última de la vía, pues poco más arriba se une a la vía Danza Invisible, atraviesa un fuerte desplome asegurado con cordinos que supera en libre con una dificultad de 6c+.


Los últimos metros del sexto largo los conocemos bien, pues son comunes con Danza Invisible, una vía que hemos hecho en un par de ocasiones. 


Es una placa vertical de caliza gris y cantos pequeños, de V grado de dificultad.


En el séptimo largo, el último de Danza Invisible y también de la pared, la dificultad de la vía se relaja; un primer muro vertical de V grado nos conduce a la zona somital de la pared, desde donde llegamos con facilidad a la cumbre.


Y llegamos por fin a la cumbre después de siete largos de bonita escalada de bastante dificultad.


Y aquí estamos, cansados pero contentos. Y todavía nos queda bajar...


Liamos las cuerdas, recogemos los trastos y nos disponemos a subir hasta la cumbre.


El descenso del Tozal no es complicado. Hay que dar un rodeo buscando la cara opuesta de la montaña para poder bajar caminando hacia la canal que se forma entre esta pared y la vecina Torre de En Medio.


Aprovechamos para sacar fotos. Una vez en la canal-barranco hay que descender hasta el borde de la pared y allí buscar la línea de rápeles, situada en la orilla izquierda de la canal.


Como llevamos dos cuerdas de 45 m tenemos que hacer tres rápeles, llevando cuerdas de 60 sólo son necesarios dos. Los dos primeros son sencillos, y el último, de 40 m, es completamente volado.


Y con esta espectacular imagen de contraluz con el fondo de la bahía de Altea despedimos este reportaje.


Y cuando por fin llegamos otra vez al bosque el sol de invierno ya está bajo e ilumina de manera sesgada esta impresionante y bella pared del Tozal de Levante. Cuando llegamos por fin al coche han pasado unas siete horas desde que hemos empezado a caminar esta mañana. 

Un saludo a todos, espero que os haya gustado el reportaje y que os sirva de referencia si queréis realizar esta formidable escalada.